Llevan la Comunión, la oración y la compañía a quienes no pueden venir a la parroquia.
Somos laicos enviados por nuestra parroquia para servir con fe, reverencia y amor a Cristo vivo en la Eucaristía.
Llevar el Cuerpo de Cristo a quienes no pueden participar en la Eucaristía por motivos de salud, y ser presencia viva de Cristo, acompañando con oración, esperanza, consuelo espiritual y amor.
Prestar un servicio humilde y misericordioso, con sencillez, cercanía y amor, reconociendo que no somos protagonistas sino instrumentos de Dios, para llevar paz, esperanza y escucha. Ser testimonio de fe reflejando el rostro misericordioso de Cristo.
«Un mensaje de esperanza, amor y servicio: como Iglesia estamos llamados a caminar juntos, en comunión y sinodalidad. Como ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión queremos servir con humildad y alegría llevando a cada persona la presencia de Cristo.»
Visitamos a los enfermos llevándoles a nuestro Señor en la Eucaristía y hacemos visitas ocasionales a feligreses que lo piden y necesitan la misericordia y el consuelo de Cristo. «Estuve enfermo y me visitaron».
Nos formamos cada 15 días en la parroquia, con el padre Miguel Fernando Pabón Villamizar y el diácono Luis Fernando Murillo.
| Actividad | Cuándo | Lugar | Para quién |
|---|---|---|---|
| Eucaristía del Día del Enfermo | 13 de febrero, cada año | Parroquia | Feligreses en general |
| Eucaristía con unción de los enfermos | Jueves Santo | Parroquia | Feligreses en general |
| Semana de la Biblia | Septiembre y octubre, cada año | Virtual | Todas las pastorales |
| Salida a misión | Según programación (la última fue el 7 de marzo de 2026) | Vereda Parcelas | Habitantes de la vereda |
| Formación diocesana | Tercer sábado de cada mes | Parroquia asignada en la Vicaría San José | Miembros de la pastoral |
Todos los feligreses que quieran acompañar a las personas mayores y a quienes sufren, ofreciéndoles escucha, oración, consuelo, cercanía y el anuncio del amor de Dios. Quienes se unen como ministros de la salud acompañan al ministro extraordinario de la Sagrada Comunión, sobre todo en la visita y la atención espiritual a los enfermos. No son lo mismo, pero se complementan: el ministro lleva a Cristo en la Eucaristía; la pastoral de la salud lleva la cercanía y el amor de Cristo a quien sufre.
Para ser ministro extraordinario de la Sagrada Comunión: ser católico bautizado con los sacramentos de iniciación cristiana completos, matrimonio católico si es el caso, idoneidad moral y vida coherente; asistir regularmente a la Eucaristía del domingo y al jueves eucarístico y sacerdotal; ser mayor de 25 años; participar en la formación diocesana y parroquial; ser presentado por el párroco para ser instituido ministro; y no tener impedimentos físicos o emocionales que limiten el servicio. El ministerio se concede por un año y vale en la parroquia donde se presentó. Es un servicio de voluntariado, según la ley colombiana (Ley 720 de 2001).
En el momento que lo desee.
«Ser ministro extraordinario de la Comunión es una misión de amor. Cada visita, cada palabra y cada gesto pueden convertirse en un abrazo de Dios para quien más lo necesita. No llevamos solamente una hostia consagrada: llevamos a Jesús vivo al corazón de nuestros hermanos.»
Tu mensaje llega a la parroquia, que lo pasa a la pastoral. No publicamos teléfonos ni correos personales de los servidores.
Por tu privacidad, no escribas aquí detalles médicos. Cuéntanos lo básico y te contactamos. Si es una emergencia, llama al 123.
Última revisión: 23 de octubre de 2026