Con el agua y la palabra, una persona entra a la vida cristiana y a la comunidad.
Los niños se preparan en catequesis y reciben por primera vez la Eucaristía.
Los bautizados reciben el don del Espíritu Santo y renuevan su compromiso.
Dos personas se prometen amor y fidelidad y piden la bendición de Dios.
En la confesión se reconocen las faltas, se pide perdón y se recibe la absolución.
La Iglesia acompaña y fortalece a quien está enfermo de gravedad o es de edad avanzada.